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Limpieza profunda periodontal: qué esperar del procedimiento (curetaje)

El dentista acaba de decirte algo que no esperabas: “Necesitas una limpieza profunda” o “Vamos a hacer un curetaje”. Inmediatamente, tu mente se llena de preguntas: ¿Es grave? ¿Duele? ¿Por qué una limpieza normal no es suficiente? Es normal sentir preocupación ante lo desconocido, especialmente cuando se trata de un procedimiento en la boca.

Queremos que entiendas algo importante: si tu periodoncista o dentista te ha recomendado una limpieza profunda periodontal, no es un castigo ni significa que hayas “fallado” con tu higiene. Es, en realidad, el paso necesario para detener la enfermedad de las encías y salvar tus dientes. En este artículo te explicamos exactamente en qué consiste el procedimiento, qué sentirás y cómo será tu recuperación. Así llegarás a tu cita informado y tranquilo.

¿Qué es realmente una limpieza profunda y por qué la necesitas?

Para entender la limpieza profunda, primero debes conocer la diferencia con la limpieza dental convencional:

Limpieza dental normal (profilaxis): Es el procedimiento rutinario que se realiza cada 6-12 meses en pacientes con encías sanas. El higienista elimina la placa y el sarro acumulados por encima de la línea de la encía y pule las superficies dentales. Es un procedimiento preventivo, rápido y generalmente indoloro.

Limpieza profunda o raspado y alisado radicular (RAR): Se indica cuando existe enfermedad periodontal (periodontitis). En esta situación, las bacterias y el sarro han penetrado por debajo de la encía, formando lo que llamamos bolsas periodontales: espacios patológicos entre la encía y la raíz del diente donde se acumula infección. Si no se trata, esta infección destruye progresivamente el hueso que sostiene los dientes, llevando eventualmente a su pérdida.

La limpieza profunda no es opcional ni un “extra”: es un tratamiento médico necesario para detener la progresión de la enfermedad. Cuando el dentista mide tus encías con una sonda periodontal y encuentra bolsas de 4 mm o más con sangrado, el diagnóstico está claro: la profilaxis simple ya no es suficiente.

Los signos que suelen llevar a este diagnóstico incluyen: encías que sangran al cepillarse, enrojecimiento o inflamación gingival, mal aliento persistente, sensación de dientes “más largos” (recesión de encías), o movilidad dental. Si presentas alguno de estos síntomas, el curetaje puede ser la intervención que salve tu dentadura.

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El procedimiento paso a paso: qué sucederá en tu cita

Conocer cada etapa del procedimiento ayuda a reducir la ansiedad. Esto es exactamente lo que ocurrirá:

1. Anestesia local

El procedimiento se realiza con anestesia, por lo que no sentirás dolor durante el tratamiento. Tu periodoncista aplicará anestesia local en la zona a tratar, igual que en un empaste. Una vez que la zona esté dormida, podrás relajarte sabiendo que solo notarás presión y vibración, pero no dolor. Si tienes especial sensibilidad o ansiedad, existen opciones adicionales como la sedación consciente.

2. Raspado (scaling)

Utilizando instrumentos manuales especializados (curetas) y/o dispositivos ultrasónicos, el especialista eliminará meticulosamente todo el sarro y la placa bacteriana adheridos a la superficie de la raíz, por debajo de la línea de la encía. Es un trabajo minucioso que llega hasta el fondo de cada bolsa periodontal. El objetivo es eliminar completamente los depósitos que mantienen la infección activa.

3. Alisado radicular (root planing)

Una vez eliminado el sarro, se alisa la superficie de la raíz dental. ¿Por qué? Porque una raíz rugosa facilita que las bacterias vuelvan a adherirse. Al dejar la superficie lisa y pulida, se favorece que la encía vuelva a adherirse a la raíz, cerrando la bolsa periodontal de forma natural. Este paso es tan importante como el raspado.

4. División en cuadrantes o sesiones 

La boca se divide en cuadrantes (superior derecho, superior izquierdo, inferior derecho, inferior izquierdo). Dependiendo de la extensión de la enfermedad, el tratamiento puede realizarse en 2 sesiones (media boca por sesión) o en 4 sesiones (un cuadrante por sesión). Esta división permite trabajar con precisión, reducir la duración de cada cita y facilitar tu recuperación. Tu periodoncista te indicará el plan más adecuado para tu caso.

5. Aplicación de antisépticos o antibióticos locales (opcional)

En algunos casos, especialmente en bolsas profundas, se aplican geles antibióticos de liberación lenta directamente en las bolsas periodontales. Esto ayuda a eliminar las bacterias residuales y potencia la cicatrización.

Destacamos: ¿La ortodoncia puede causar dolor en las encías? causas y soluciones

Después del procedimiento: recuperación y cuidados

¿Duele después de que pase la anestesia?

Es normal experimentar cierta molestia o sensibilidad en las primeras 24-72 horas tras el procedimiento, especialmente al masticar o con alimentos fríos/calientes. Esta molestia suele ser leve y se controla bien con analgésicos comunes como ibuprofeno o paracetamol. Si el dolor fuera intenso o persistente, contacta con tu clínica.

¿Tendré sensibilidad dental?

Sí, es esperable. Al eliminar el sarro que cubría parte de la raíz, esta queda temporalmente expuesta a estímulos. La sensibilidad dental suele disminuir progresivamente en las siguientes 2-4 semanas a medida que la encía cicatriza y se readapta. Usar pasta dental para dientes sensibles y evitar alimentos muy fríos o ácidos durante los primeros días ayuda significativamente.

¿Cuánto tarda en curar la encía?

La cicatrización inicial ocurre en 1-2 semanas. Sin embargo, la verdadera evaluación del éxito del tratamiento se realiza en la cita de reevaluación, generalmente programada entre 4 y 6 semanas después. En esta cita, tu periodoncista medirá de nuevo las bolsas periodontales para confirmar que han reducido su profundidad y que la encía está respondiendo bien.

¿Qué cuidados debo seguir en casa?

Cepillado suave pero constante (con cepillo de cerdas suaves), uso de colutorio antiséptico si te lo prescriben, y evitar fumar, ya que el tabaco compromete gravemente la cicatrización y el éxito del tratamiento.

Conclusión

El raspado y alisado radicular es un tratamiento seguro, efectivo y, con la anestesia adecuada, indoloro. Lejos de ser algo que temer, es la herramienta que permite detener la enfermedad periodontal y conservar tus dientes naturales durante muchos años más.

Un diagnóstico acertado es la mitad de la cura. Si notas sangrado, inflamación o molestias en tus encías, pide cita con nuestros especialistas para valorar tu caso y aplicar el tratamiento adecuado.